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LATINOAMÉRICA, ¡LEVÁNTATE Y ANDA!

Una reseña a La Sangre Latina, nuevo trabajo de Estado de Sitio

por: Christian Cortés (Grafomelómanus Hominidus)


 

A puertas del décimo aniversario de su primer trabajo discográfico de 2015, Estado de Sitio, una banda panameña con más de 30 años de vida artística y reconocida como “de las más importantes del punk y el rock” del país hermano, encuentra en su combinación sonora de hardcore, metal, ska y por supuesto punk rock, los recursos necesarios para robustecer esta mezcla ya vertiginosa en principio, con líricas fieles y dignas sobre las problemáticas sociales que parecieran ser el espíritu de nuestra época anterior y actual.


 


José Guadalupe Posada, Calavera Bolshevik, ca. 1910, acid etching


La trayectoria del grupo se compone de 3 álbumes, 5 EP y un par de sencillos que, sin temor a equivocarme, reflejan con transparencia lo que ellos mismos han sabido denominar como “las vivencias del ciudadano de a pie”; La Sangre Latina, es simultáneamente su más reciente disco y la síntesis de su carrera.

 

Debo decir con total franqueza que, hasta el momento mismo en que escuché lo que la grabación tiene para ofrecer, mi referencia más próxima de punk rock caribeño fue el grupo venezolano de Isla Margarita, Vía de Escape con Pásame el revolver del año 2003, y quienes de algún modo me arrojaron luces al momento de reseñar el material de EdS. Adicionalmente, recordaba haber escuchado algunas canciones del que es probablemente el parche insignia del rock panameño a nivel latinoamericano: Los Rabanes.

 




Estos últimos dicen “presente” en el track número 6 llamado La historia de mi vida, una pieza que cabalmente habría podido abrir el disco con total suficiencia, dada la vigencia de su narrativa sobre una sociedad cada vez más precarizada laboralmente y que no es otra cosa que una evidencia irrefutable del avance del modelo económico inhumano y neoliberal que el filósofo surcoreano Byung-Chul Han ha descrito sesudamente en la Sociedad del cansancio o en Infocracia.

 

Foto tomada del Facebook de la banda

Foto tomada del Facebook de la banda



Tras esta introducción, considero que el aspecto clave del disco son las participaciones y colaboraciones que la banda lleva a cabo con músicos y bandas del ámbito punk iberoamericano, lo que en mi humilde opinión es un gesto de justicia histórica con nuestra fraternidad continental, mucho más si tenemos en cuenta la abrupta configuración de las naciones que hemos terminado por conocer o por denominar, en ocasiones como sinónimo de incivilización y subdesarrollo, América Latina.

 

Y es justamente sobre este punto que, Estado de Sitio pareciera apostar por eliminar cualquier tipo de barrera geográfica, identitaria o rítmica en su propuesta musical. Para alcanzar este fin, parten de la denuncia y la rebeldía contestataria contra lo que el intelectual ecuatoriano René Báez denominó la implacable civilización del egoísmo[1], “una cultura material y espiritual ajena a nuestros origines, una tendencia hacia la negación de la dignidad, la equidad y el respeto recíproco de los hombres y los pueblos”, refiriéndose al Quinto Centenario del acontecimiento histórico de la llegada de los colonizadores europeos a este territorio y por consiguiente de la “matanza alienígena”; una celebración conmemorativa que muchos aguardaban en 1992. Nada nuevo bajo el sol de la América empobrecida y menospreciada.

 

Compuesto por 12 canciones, el disco transita por temáticas tan actuales como perpetuas en la historia latinoamericana entre las que se destacan las tensiones sociales diezmadas con violencia estatal en Estado de Sitio, tema homónimo de la banda y que encarna perfectamente la imagen del estallido social en Colombia y otras latitudes del vecindario en 2020, gracias a la peña sevillana de Reincidentes y los venezolanos miembros de Acción Directa. ¿Qué hacen con el dinero?, canción en donde figuran en compañía de los costarricenses Adaptados, bien podría ser la crónica de la corruptela política parasitaria voraz, rapaz, y clientelista de cualquier país de este lado del mundo; mientras que Viejos Patéticos, cuya colaboración corre por cuenta de los inoxidables argentinos de Los Violadores, cumpliría magistralmente con la máxima del escritor ruso Anton Chejov que reza: la brevedad es la hermana del talento. Un minuto y veintiocho segundos de un set de batería con una velocidad infernal, un detalle en perfecto equilibrio entre el hardcore y el punk (¿existe acaso otro rasgo común más característico entre ambos géneros que una secuencia de bombo y redoblante a todo galope?). Por último, en La sangre latina, el clímax del álbum, Estado de Sitio sintetiza todo su andamiaje sonoro, con el que ponen en juego su obra discográfica, así como el mensaje que desean trasmitir, gracias a un giro hacia el metal que hace gala de la capacidad interpretativa de sus integrantes y de la hibridación, o porque no, del mestizaje de lenguas, de ritmos y de sonoridades divergentes hasta ese punto.

 

Imagen tomada del Facebook de la banda


En pocas palabras, Estado de Sitio deja en claro su iniciativa musical y su manifiesto de unidad continental, de libertad emancipadora desprovista de lastres individuales y colectivos, pero también de culpas, complejos de inferioridad, factores raciales, demográficos o nacionalistas, pues como lo sostiene el sociólogo alemán radicado en México Hans Dieterich Steffan, “la tarea de la emancipación americana no ha terminado. (…) la sociedad hermanada del hombre sigue siendo un proyecto inconcluso"[2]. Billy Mata, líder de la agrupación, aficionado a la saga informática de los hermanos Cohen Matrix y admirador del maestro Rubén Blades y su emblemático trabajo Siembra, de la gastronomía colombiana, en particular de la bandeja paisa y de las legendarias Fértil Miseria, lo resumiría con la genialidad de lo breve parafraseando a Eduardo Galeano o a José Ortega y Gasset así: siguen abiertas las venas de América Latina que desangran y al mismo tiempo nutren la insumisión de las masas.


Estado de Sitio son:

Billy Mata: Voz y guitarra

Juan Iribarren: Batería

Agua Mala: Teclados

Luis Gotti: Bajo




Escucha esta playlist pensada y organizada para este reportaje haciendo clic aquí



Ilustración: José Guadalupe Posada, Calavera Bolshevik, ca. 1910, acid etching, The Posada Art Foundation. Disponible en: https://www.cabq.gov/artsculture/albuquerque-museum/past-exhibits/posada


[1] Nuestra América frente al V Centenario. Emancipación e identidad de América Latina. Introducción a la primera edición andina (Quito, 1990, p. 11). Editorial El Búho. Bogotá.


[2] Nuestra América frente al V Centenario. Emancipación e identidad de América Latina. Introducción (p.13). Editorial El Búho. Bogotá.

1件のコメント


Más falsos que billete de 3 palos, Los nuevos Rabanes de Panamá, de punk nada.

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