DISTINTOS ENTRE IGUALES
- hace 3 días
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El abominable muñeco de año viejo, la nueva canción de 1000 Cadáveres.
por: Christian Cortés (Grafomelómanus Hominidus)
En medio del camino de la vida, errante me encontré por selva oscura en que la recta vía era perdida. Ay, que decir lo que era, es cosa dura esta selva áspera, salvaje y fuerte que en la mente renueva la pavura Tan amarga es, que es poco más la muerte
Canto primero - La Comedia (Dante Alleghieri)

Los perros son una parte importante en mi vida por diversos motivos. Son seres únicos con capacidades físicas e intelectuales excepcionales además de ser dueños de personalidades con mucha gracia; han sido inmortalizados en distintas épocas del arte como una representación de su más alta característica, la lealtad, e incluso inspiraron una de las escuelas de pensamiento filosófico de la Grecia clásica conocida como Cinismo, cuya figura más emblemática era Diógenes de Sinope, a quien muchos llamaban El Perro.
Los cínicos optaron por tomar a los animales, especialmente a los canes callejeros, como referencia para alcanzar un estilo de vida más genuino, sencillo, natural y libre al ir en contra de las convenciones sociales más elementales de su época como el vestirse, el acumular posesiones o la distinción entre el ámbito público y privado.
Predicaban desde la práctica de la acción directa, reprochable, a veces absurda y casi siempre desvergonzada[1]. El pudor era un obstáculo para alcanzar la virtud de hacer lo correcto por el bien del otro, como decir la verdad en la cara con total convicción y así vivir bajo los principios inquebrantables de quien se gobierna a sí mismo. Unos therians de la Atenas Antigua.
En mi mesa de noche hay un objeto inamovible: una foto mía con Adela, mi perrita bella del amor. Color caramelo, pecho blanco, nariz de aceituna y de mera raza criolla, ella me enseñó que lo más importante, si quieres sobrevivir en manada, es confiar en los tuyos.
Provocadora, espontánea y por momentos incomprensible, Adela es sobre todo incorruptible porque como los demás ejemplares de su especie obedece a su instinto. Además, confía en mí tanto como yo en ella. Esa confianza recíproca, sin embargo, y a pesar de ser espontánea, se construyó todo el tiempo, en cada momento que compartimos.
la última ocasión en que la vi fue a inicios de este año. Desde entonces no he sabido nada de ella y ha sido una experiencia indescriptiblemente dolorosa. Casi un infierno. O, mejor dicho, uno personal en donde mi sufrimiento adopta la forma de un vínculo abruptamente roto.

Imagen tomada de las redes sociales de la banda
En diciembre del año pasado el baterista de la banda Radio de Monos, un parcero de años, me invitó a un show que tendría su banda en Chapinero con otras agrupaciones entre ellas La Eva Mitocondrial y The Perro Boyz. Aquella noche, estos últimos fueron la banda que más me impresionó por el frenesí estruendoso y agresivo de su crudo sonido. Cuando subieron al escenario a presentarse y dijeron el nombre de la banda por alguna razón yo recordé la foto con Adela. Era esa la forma exacta de describir cómo lucimos en la imagen. Como un par de perro-boys.
Luego de ese primer acercamiento, a mediados de febrero de este 2026 tuve la posibilidad de entrevistarlos en un evento subterráneo o underground (literalmente era debajo de un puente sobre la Av. Boyacá con Suba) autogestionado por bandas de hardcore-punk con el fin de recolectar fondos y materiales para una fundación animalista del sur de Bogotá.
Mientras los observaba desde muy cerca, llegué a la conclusión sobre ciertos rasgos esenciales de su puesta en escena. En mi opinión, este grupo logra 3 elementos fundamentales en vivo que los hacen una gran banda de este género: el eje guitarra líder/batería, el timbre de la voz de Nicolás y sus líricas sin ambigüedades. A mi entender, eso y la brevedad de las canciones son la síntesis del punk y de su núcleo. Un tema de equilibrio entre estos elementos y su correlación.

Mi cabeza lo remite, por ejemplo, al templo del Oráculo de Delfos o un luchador de sumo en posición de ataque: todo en justa medida / nada en exceso. Y en el ADN de la banda esto es evidente. La fortaleza más sólida que tienen los Perro Boyz es el equilibrio entre los elementos de los que hablaba en el párrafo anterior. Crudeza rítmica y robustez sonora sumados a la velocidad meteórica de su baterista puestos en equilibrio.
Una construcción grupal que puede o no ser imaginada o concebida en un principio pero que se ha ido afinando sostenidamente en el tiempo con el aporte de cada integrante, en evolución, si se quiere, y con algo que su guitarrista John Villalba (“Johnny”) recalca: la confianza en el criterio de los demás miembros o integrantes del grupo. Es decir, los otros perritos. Su manada. Nicolás Salgado, bajista/vocalista está de acuerdo con la sentencia y agrega la espontaneidad, un refuerzo más sobre lo dicho previamente acerca de las características del comportamiento canino. The Perro Boyz son una sinergia extraña que cumple su propósito sin necesidad de que haya que explicar demasiado. Imposible no pensar en la foto de mi mesa de noche, una vez más.

Imagen tomada de las redes sociales de la banda
En su propuesta artística, cada detalle dentro de la estética sonora de estos manes da la impresión de tener un sentido y un propósito. Incluso cuando se pueda percibir lo que alguien de oído tierno y débil llamaría disonancias cuando en realidad son resonancias. A mi modo de ver, esto es el reflejo de un objetivo muy bien definido, consciente, de una intención muy auténtica: la visceralidad de su música.
La portada de Maldita Comedia (2021), disco por el que llegué a ellos, lo certifica. En ella, un hombre decapitado usa su propia cabeza, de donde emerge una serpiente por la boca, casi como la antorcha de Prometeo o como una lámpara de aceite para ver y encontrar su camino por lo que parece ser un infierno gótico digno de algún pasaje de La Divina Comedia, obra literaria medieval escrita por el italiano Dante Alligheri.
Trasladando lo dicho a mis propios términos y conceptos lo definiría como furia adrenalínica instintiva, haciendo un intento por fusionar una emoción o sentimiento a una sonoridad. Y es precisamente esta razón lo que le otorga una solidez irrefutable en vivo a este cuarteto rolo y a su aplastante sonido. Son como un tren suizo en espléndida combinación con una motosierra. Una pulsión salvaje casi rabiosa como el latir de un perro de presa, de un guardián cancerbero como el que figura en la carátula de su primer trabajo discográfico.

Imagen tomada de las redes sociales de la banda
Es innegable que a pesar de ser una agrupación de hardcore-punk como tantas dentro de la fragmentada escena punk rock bogotana, The Perro Boyz muestra no sólo un esfuerzo por pulir más su estilo entre su disco debut y el siguiente, sino al mismo tiempo apuestan a ser y a hacer de ese estilo algo más complejo y distinto tanto desde lo musical, como desde lo lírico, por ejemplo, recurriendo a las referencias literarias de La Divina Comedia y El Lobo Estepario del poeta y novelista alemán Herman Jesse, coincidiendo en que en muchos casos el género puede llegar a ser monótono y predecible. De igual forma, en sus canciones recurren a postulados ideológicos cercanos al espectro anarquista-libertario, como el apoyo mutuo y al dirigir críticas sobre la brutalidad policial y el enriquecimiento de las élites desde las multiplicidades de violencias y desigualdades.
Por alguna razón, no deja de ser llamativa la cercanía entre la estética visual de las portadas de Maldita Comedia (The Perro Boyz) y Cadenas (Fertil Miseria). El diseño gráfico de sus portadas es llamativamente rico en detalles e incluso artísticamente sugestivo tanto en la idea sobre lo dantesco que puede ser la existencia humana, estrangulada y asfixiada por las innumerables violencias a las que es sometida por parte de unos y otros, como por el valor agregado de ser arte hecho por personas y no por un mecanismo tecnológico de deshumanización como la mal llamada inteligencia artificial. Los humanoides que figuran en ambas carátulas padecen sus propios infiernos y son víctimas de sus sufrimientos, en medio de selvas oscuras, ásperas y salvajes, como el canto de Dante y casi tan paralelas como la geografía urbana o rural de cualquier urbe a escala latinoamericana.

Debo confesar que Maldita Comedia me gustó de principio a fin, sorprendiéndome con canciones como Perro Sparky, Punkadelia, La Bestia y Metrallazos en donde la estridencia, el vértigo y la visceralidad musical a la que he hecho referencia sobresalen. Me recordaron a una de mis bandas de juventud más valoradas y apreciadas, Sagrada Escritura, y eso ya fue una gran motivación para acercarme más a su repertorio, yendo posteriormente a escuchar Camino al Precipicio (2024), un grito consagratorio de un sonido transformado en identidad. El equilibrio, nuevamente, se hizo patente sólo que ahora con mejor calidad de grabación y mayor protagonismo del bajo de Nicolás.
Tras un periodo de múltiples salidas y entradas de diferentes músicos e integrantes, la alineación se estabiliza en 2020 de la mano de Nicolás Mora y Jhon Villalba, en las guitarras, Julián Zapata (baterista), William Muñoz (voz y guitarras) y Nicolás Salgado quién es el actual bajista/vocalista, el grupo nace en 2017, se encuentra en actividad desde entonces y además se presentaron en la edición del festival Rock Al Parque del año 2023. Tanto Julián (quien fuera el artífice de la gráfica de Maldita Comedia) como William han dejado de ser parte de la banda en los últimos años y su actual baterista, Juan Pereira fue la última incorporación que terminó por darle forma a la agrupación.

Imagen tomada de las redes sociales de la banda
De acuerdo a su propia consideración, a pesar de haber navegado la ola punkera UK82 con bandas como GBH, Discharge y The Exploited, exponentes de un movimiento que en retrospectiva representaría una gran contribución a los sonidos más extremos del naciente trash metal, inspirando a grupos como Anthrax o Napalm Death[2], uno de los mayores referentes o influencias musicales para los Perros ha sido La Pestilencia, agrupación originaria de Medellín, liderada por Dilson Díaz y quienes recientemente anunciaron la disolución del emblemático grupo después de 40 años de actividad y de ser, sin lugar a dudas, una de las bandas cruciales para el surgimiento del sonido hardcore-punk como vía de expresión y de denuncia de las diversas atrocidades ocurridas en este territorio llamado Colombia, a pesar de que en los últimos años hubiesen perdido protagonismo tal vez por un cambio en su estética sonora o por el hecho de estar radicados en los Estados Unidos desde hace más de veinte años.
No es descabellado sostener, al menos para mí, que gracias al papel de agrupaciones legendarias como La Pestilencia y a su contribución es que las escenas punk tanto de Bogotá como de Medellín se hayan alimentado recíprocamente a lo largo de cuatro décadas. Quizá esa es una de las coincidencias que me llevan a pensar en las similitudes del grupo capitalino con Fertil Miseria y en sus respectivos álbumes con un factor compartido por ambas bandas: una narrativa de incontables experiencias trágicas indescriptiblemente dolorosas para millones de habitantes a lo largo y ancho del territorio nacional. Algo muy parecido al infierno, podrían coincidir muchas personas.
Ser distintos entre iguales, sería la conclusión. Como seres humanos entre perros y viceversa. Como mi foto con Adela. Como The Perro Boyz.
[1] Pajón, Leyra I. (28 de octubre 2025). Fundación Juan March. Los filósofos cínicos (I). 4’04” – 4’41”. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=19EH9ST3kk4
[2] Hobson, R. (2023, Mayo). UK82: the chaotic story of the 80s punk scene that changed metal forever. Louder Sound. https://www.loudersound.com/features/anarchy-in-the-uk-the-chaotic-story-of-the-80s-punk-scene-that-changed-metal-forever.
Mira aquí la entrevista completa
Entrevista realizada por Mentes en Disturbio en 2021


































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